Historias del otro lado de la conciencia.

Historias del otro lado del pensamiento; Relatos de un mundo insólito para el cuál, se debe poseer el don de la segunda visión. Una visión más allá de la realidad. Sígueme y recorre conmigo ese "otro lado" misterioso que nos aterra y atenaza hasta los límites de lo imposible.


miércoles, 13 de abril de 2016

Los Malditos

                                      LOS MALDITOS.


Merrit empalideció al sentir el filo de la espada sobre su garganta.  El Germano le golpeó en la cara y le obligó a meterla en las páginas del libro.
─¡Lee la inscripción!─ le gritó ─¡léela ya, monje del demonio!
─ dios sabe quien se equivoca y quien ha pecado, y la desgracia se abatirá pronto sobre todos nosotros.─respondió el chico, con la voz temblorosa, mientras aferraba un pequeño crucifijo entre sus manos.
Merritt copiaba códices en el scriptorium, allá, en el monasterio, en un hogar que quedaba ya muy lejos. Estuvo a cargo desde que inició el sacerdocio, porque sabía leer y escribir con corrección. Duplicaba libros enteros, en pergaminos de la mejor calidad, con plumas de ganso, mojadas en tinta negra, y mientras escribía,se sentía más llamado a la oración y la meditación, pero no podía concentrarse bajo presión.

Habían pasado dia y medio en ese submundo de túneles. El tiempo no contaba en la oscuridad, pero parecía haber transcurrido una eternidad.
El libro que le entregaron sus captores era demasiado extraño para pasar desapercibido, y menos para un miembro de la iglesia. Aquellos bárbaros sin cerebro, lo encontraron enterrado en una tumba sin nombre, junto a su decrépito ocupante y todo cuanto deseaban del joven sacerdote era que descifrara su contenido y origen. Pero él no tenia idea de donde había salido ni creía en la supuesta historia que le contaban los bárbaros. Lo cierto era que no conocía la existencia de tal grimorio y dudó que pudiera ayudarles.
─ Es escritura cuneiforme─tartamudeó el monje, nervioso─ los grabados y dibujos son sumerios, pero puede tener infinidad de interpretaciones y yo no puedo traducirlas todas.
El germano lanzó un grito de guerra y levantó la espada en señal de ataque. Tiró a Merritt al suelo de un manotazo e hizo un gesto de embestida, pero, de pronto, se detuvo en seco. Un dolor desgarrador, como un clavo que atraviesa el cerebro, le hizo llevarse las manos a la cabeza. La espada cayó y el monje se echó a un lado.
Merritt no íba a poner resistencia. Decidió darle a aquel bárbaro el control sobre su vida.
─¡hazlo!, ¡mátame, pues estoy en paz con dios!
En realidad, estaba muerto de miedo. Era solo un muchacho, cuya fe podría haber quedado en entredicho, por ciertas desviaciones demasiado mundanas de su carácter, aunque cada dia de su vida trataba de controlar esa tendencia.
 Los bárbaros estaban obsesionados con obtener un supuesto poder ancestral, que les transformara en seres poderosos, pero no eran conscientes del peligro que suponía tratar con demonios. Era muy posible que ese libro contuviera poderosas fórmulas y conjuros para conseguir poderes sobrehumanos, pero el ilustrado Merritt prefería no abrir puertas al mal.
─¿Qué me has hecho, monje?─le recriminó el germano, sin dejar de taparse los oídos.
Merritt observó la sangre que le salía al germano de las orejas y pensó que aquello era cosa de brujería.
Las voces que susurraban..., las hemorragias y los pitidos que les martirizaban desde que empezaron la dura travesía a través de los montes Cárpatos, aún permanecían con ellos, en las grutas subterráneas que salpicaban la región más oscura y misteriosa.
Merritt había descifrado las palabras. En efecto, se trataba de un grimorio maldito. Una joya extraña del mundo antiguo,que quizá debiera seguir enterrada.


“Existía un dios oscuro que amenazaba aquellos montes. Los iniciados al culto de Zalmoxis, tuvieron que enfrentarse a pruebas sangrientas, con la promesa de la inmortalidad. Un dios que describieron en la vieja mesopotamia y que parecían compartir en Europa. Un mesias muerto y resucitado, que esperaba en el inframundo clamando a la venganza de los que no son puros de corazón. Así era, mas o menos la traducción que leyó poco antes del incidente.”
El corazón le latía más deprisa de lo normal , mientras veía al germano  desangrarse ante él. Tardó un minuto en morir.
Los bárbaros enloquecieron de pronto,presas de un súbito terror y salieron corriendo en distintas direcciones. Merritt quedó  en la cripta, como único testigo de los hechos macabros que sucedieron a continuación.
Vinieron otra vez los gritos y gruñidos...
Angustiado y confuso por cuanto escuchaba, Merritt se levantó del suelo. Se adentró en los pasillos mohosos, portando una antorcha. Los cuerpos mutilados y descuartizados  de sus raptores adornaban como un cuadro macabro aquel estrecho pasadizo.
El sacerdote sintió pánico. Las arcadas subieron hasta su boca. Se arrodilló sobre las puntiagudas rocas; se giró y vomitó.  Le faltaban unos poco metros para alcanzar la salida. Tenia que conseguirlo. Ya veía la luz del sol, que clareaba al fondo.
Al llegar al borde, se volvió para mirar atrás. No pudo evitarlo.
En el interior no soplaba ni una brisa ligera; a pesar de que el aire entraba a raudales. Pero notó movimiento; como si  demoníacas siluetas sisearan en la oscuridad. Se dio la vuelta y miró al frente, tragando saliva.
Un silencio total pareció descender en torno a él.
─¿ A dónde vas?─ dijo una voz potente, desde las entrañas de la cueva.
¿Qué monstruosa aparición tenía delante!
Era un ser espeluznante; Tenía ojos rojos,cuernos y garras.
─¿Qué quieres de mi.., demonio?, acaso no tienes ya la sangre de aquellos que buscaban tu presencia?
─ Tengo su sangre ...tengo su alma. No temas por ellos, pues se merecen ser ajusticiados en el infierno. Tu, sin embargo,eres distinto.
─¿ Distinto?─ se atrevió a preguntar en muchacho.
─ Abriste el libro...me dejaste salir libre.
Merritt se asomó al acantilado que estaba en mitad de aquel paraje montañoso y sintió un vértigo matador. ¿qué debía hacer? ,¿lanzarse al vacío?...o esperar a que ese ser monstruoso se hiciera dueño de su alma. No había salida.
─ Soy el dueño de mi destino...─ afirmó al tiempo que sentía una mano ardiente en su pecho.

─ No hay destino.─dijo el demonio, a través de Merritt.

2 comentarios:

  1. Fantástico relato. Me ha encantado. Consigues mantener la atención del lector sin despegar la vista de la pantalla.
    La única pega que le encuentro es que se me ha hecho corto.
    Quiero más de este pobre monje y el diablo.

    Besos y abrazos

    ResponderEliminar
  2. Fantástico relato. Me ha encantado. Consigues mantener la atención del lector sin despegar la vista de la pantalla.
    La única pega que le encuentro es que se me ha hecho corto.
    Quiero más de este pobre monje y el diablo.

    Besos y abrazos

    ResponderEliminar