Historias del otro lado de la conciencia.

Historias del otro lado del pensamiento; Relatos de un mundo insólito para el cuál, se debe poseer el don de la segunda visión. Una visión más allá de la realidad. Sígueme y recorre conmigo ese "otro lado" misterioso que nos aterra y atenaza hasta los límites de lo imposible.


miércoles, 22 de junio de 2016

Juegos de Hermanas

                                      JUEGOS DE HERMANAS
Parte 1


Elena espiaba por el ojo de la cerradura. Le encantaba jugar al escondite y estaba en el mejor lugar para hacerlo: Su casa. Pero encerrarse en armarios y habitaciones, o correr con sigilo por los interminables pasillos, sin que nadie la viera, resultaba muy aburrido sin su hermana.
La niña empezaba a impacientarse. Llevaba media hora tras la puerta del vestidor de mamá y ni una señal de su presencia. No encontró huellas en el suelo recién fregado y  tampoco oyó la risita de Cristina, o sus pasos en el desván-su sitio favorito de la casa.
Así que, Elena decidió cambiar de juego. Se adentró en el cuarto de sus padres, caminó hacia el tocador de mamá y se miró en el gran espejo central mientras toqueteaba los diversos tarros de cristal, perfectamente ordenados. Uno contenía discos de algodón, otro estaba hasta arriba de perfumes en miniatura y el mas llamativo de todos ellos; el que conseguía la atención de la niña era el tarro de gominolas de mil sabores y colores. A mami le gustaba tenerlo siempre a mano.
En el cajón de la derecha, mami guardaba su cepillo de cerdas naturales,con el que cepillaba su larga melena negra, antes de dormir. Elena lo agarró con firmeza y se lo pasó varias veces por el flequillo. Enseguida notó la electricidad estática que levantaba cada fibra de cabello, pero no era nada normal.
Sintió frio.
─¡Elena... cielo!─ escuchó a lo lejos─ ¡ Elena! baja ahora mísmo!
Cuando la voz de mami sonaba a enfado, la niña dejaba lo que estuviera haciendo y obedecía sin demora. Como era de esperar, papá y mamá esperaban abajo, en la entrada. Parecían impacientes.
Tras la puerta abierta se apiñaba mucha gente. Entre vecinos, transportadores y abogados, la casa parecía una feria y Elena los observaba bien atenta desde el pie de la escalera. A su lado,sin decir una palabra, Cristina la cogió de la mano y ambas se echaron una mirada complice, aunque triste.
Ninguna de ellas estaba contenta con el cambio y algo tendrían que hacer para evitarlo.

─ Señor Múgica, encantada de conocerle al fin...─saludó la madre, mientras le daba la mano al hombre del traje azul.
─ El placer es mio, señora Beltrán.─ respondió el hombre,con denotado entusiasmo.
Cristina seguía sin abrir la boca. Mantenía una distancia prudencial de la escalera y la mirada se le ensombreció cuando supo a qué venía el hombre del traje azul.
─ No pasa nada Cris─susurró Elena, mirando a su hermana por encima del hombro.─ No te pongas triste. ¿le has visto?, parece un idiota...dejemos que mamá hable con él.
Las risitas resonaron por los techos y paredes e hicieron que la madre se estremeciera de pronto.
─¿que estáis haciendo ahí arriba? ¡bajad ahora mísmo!
El hombre del traje azul,volvió el rostro hacia el piso de arriba. Estaba pálido y no era para menos. Contemplaba la figura de las hermanas,vestidas ambas con el mismo vestido blanco; corto por encima de las rodillas, liso sin mangas y en tejido de lino.Ideal para el caluroso dia de julio que vivían. Pero había algo que asustaba a aquel hombre de mediana edad. No era la mirada antipática de Elena, ni su risita irónica, que hacía de ella una niña repelente, sino el rostro de la otra.
El hombre no parecía muy seguro de nada. Se comportaba de forma extraña y no paraba de secarse el sudor de la frente, con su pañuelo de seda.
─Hagamos los trámites cuanto antes─dijo a la señora Beltrán con cierta prisa.─ Dejeme firmarle los papeles.Tengo unos recados que hacer, antes del almuerzo.
─Está bien, deje que vaya a buscarlos. Enseguida vuelvo.

Los cinco minutos que la señora estuvo fuera de su campo de visión, se le hicieron eternos. Los nervios que sentía ante la presencia de las niñas era tremendo y pronto pasó a ser miedo. 

CONTINUARÁ...

1 comentario:

  1. ¡Promete!
    uyyy nos dejas en lo mejor. No tardes mucho en colgar la siguiente parte.
    Poco a poco, se va definiendo tu estilo, muy bien.

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