Historias del otro lado de la conciencia.

Historias del otro lado del pensamiento; Relatos de un mundo insólito para el cuál, se debe poseer el don de la segunda visión. Una visión más allá de la realidad. Sígueme y recorre conmigo ese "otro lado" misterioso que nos aterra y atenaza hasta los límites de lo imposible.


viernes, 4 de noviembre de 2016

Muerto en el agua

MUERTO EN EL AGUA





Segundo relato-reto, que mi compañera Luisa Fernanda Barón Cuello y una servidora, llevamos a cabo, con el fin de estimular a las musas, a la vez que os dejamos como lectura a aquellos que queráis seguirnos. Recordad que en el blog de Luisa: elrincondelafansatia.blogspot.com  podeis leer desde ya mísmo su relato, cuyo punto de unión es la imagen que acompaña al texto. Dos relatos, dos historias distintas. Que aproveche.



Todos los presentes coincidían; el niño aparecería tarde o temprano, en los alrededores de la playa, pero la vidente tenía sus reservas y se guardaba algún que otro detalle.
La madre del niño desaparecido vivía en el pueblo, en un chalecito muy acogedor con vistas al mar y el padre había ído a pasar unos dias con ellos. Era la primera vez en seis meses, aunque era de esperar, pues tras el divorcio, ambos tomaron rumbos distintos y claro... ella se llevó la mejor parte.
La policia peinó la zona sin resultados y sin embargo, seguían pensando que el cuerpo íba a aparecer a la orilla de la playa.Esa era la visión de la vidente. Un cuerpo delgado, frágil y ensangrentado. Además, habían aparecido las zapatillas del menor en el paseo marítimo. Unas deportivas seminuevas del número treinta y ocho.
Como si se hubiera descalzado, listo para lanzarse a nadar , estaban allí olvidadas. Unos metros atrás,se hallaron los pantalones y la camiseta roja de la selección de fútbol, que tanto le gustaba.
Pasaron demasiados dias sin saber nada de él y el mediterráneo guardaba silencio. Si al menos hubiera alguna prueba..., algún testigo de lo sucedido. Pero no había nada. La nube de misterio seguía envolviendo el caso y con cada dia que pasaba, se íba perdiendo la esperanza de encontrarlo con vida. La familia vivía una angustia insoportable. Necesitaban tener alguna noticia, cualquier dato, por pequeño que fuera, era mejor que estar en espera y no saber nada. Ya se preparaban para lo peor: Que, finalmente,y según las visiones de la vidente, el niño aparecería muerto en el agua. Aún así, los padres del chico insistían en que era imposible que se hubiera ahogado pues era un gran nadador. Campeón de su clase, en todas las modalidades.
La vidente le explicó a los agentes que vió al chico bañándose en aguas tranquilas. Nadaba rítmica y sosegadamente, mar adentro y en un momento dado, se sumergió y no volvió a salir. El mar se lo había tragado. Le pudo ocurrír cualquier cosa: Un corte de digestión, o un infarto repentino. Algo que pasa a veces, incluso a edades tempranas. Pero no sería debido al estado de las aguas, las cuáles permanecían mansas.
A la madre le preocupaba mucho el tiempo que tardaría el mar en devolver el cuerpo y el estado en el que estaría, de ser ciertas las visiones de su amiga. Pero nada podía prepararla para lo que sucedió a continuación.
Una semana más tarde, un cuerpo llegó a la orilla, arrastrado por las olas. Se trataba de un muchacho de entre catorce y quince años. Tenía el cabello moreno, envuelto en algas. Estaba extremadamente delgado, con la piel tumefacta y llena de arañazos y cortes profundos. Apenas llevaba puesto un bañador y era evidente que había sido atacado por un depredador poderoso; seguramente un tiburón adulto.
La sorpresa fue mayúscula, al comprobar que su corazón latía. Daba señales de vida muy débiles pero se le podía salvar.
Pero aquel chico no era el que buscaban.
El relato que contó al despertar, una vez recuperado, dejó a todos helados, sobre todo a la vidente, quien, de alguna manera,ya era consciente de la jugarreta que le había jugado su mente.
_¡Deprisa! ¡tienen que buscar a David!
El chico se despertó asustado y gritando a víva voz que fueran a buscar a David, su amigo, que se había quedado atrapado en algún lugar que no entendían. Hablaba demasiado deprisa y hasta que no lograron calmarlo, no pudieron comprenderle.
_David...está solo...atrapado en la boya. Le dejé allí atado fuerte, para que no se resbalara, pero estaba a punto de caer. Tenía que dejarle...para buscar ayuda. Ya no podíamos aguantar mas tiempo...
_¿Qué os pasó?_ preguntó uno de los agentes, con voz calma.
_Queríamos nadar hasta la boya. Estaba lejos pero los dos somos buenos nadadores y aguantamos bien. Apostamos a ver quién llegaba antes..pero el tiburón nos alcanzó primero. Le mordió la pierna a David y del mordisco le arrancó un cacho de muslo. Su sangre no dejaba de atraer al bicho pero yo le llevé a la boya y lo subí todo lo alto que pude. No había nadie alrededor..estábamos solos y estábamos muy asustados. Pero ¡hay que ir a buscarle!  es fuerte..seguro que sigue ahí...en la boya. por favor...vallan a por él.
Las lágrimas brotaron de sus ojos, como nunca lo habían hecho.Ambas madres, allí presentes, se dieron un abrazo mientras le acompañaban en sus llantos. La vidente no tardó en acompañarlas en su emoción y los agentes las dejaron solas con el chico. Tenían trabajo que hacer y el tiempo apremiaba.
Tal como había explicado el muchacho, el niño fue encontrado abrazado a la boya. estaba literalmente amarrado con los trozos de tela de una camiseta. Seguramente, de la que llevana el chico rescatado. Su buen amigo, que así le salvó la vida.El equipo de rescate se aproximó con cuidado, le desataron y le bajaron a la barca, cubriéndole con una gruesa manta. Tan solo llevaba puesto un bañador y tiritaba de frio. Aún estaba consciente, a pesar del lamentable estado de su pierna derecha, comida en partes y a punto de gangrenarse.
Era uno de esos milagros inexplicables que nos suelen suceder. Aunque de no haber sido por las indicaciones de la vidente, jamás habrían esperado encontrar un cuerpo en la playa, ensangrentado..tal como indicó. Y sin ese chico, nunca habrían llegado a tiempo de salvar a David, porque la mayoria de desaparecidos no suelen tener final felíz.
_"Cada dia me recuerdo que el cerebro humano es más complejo y perfecto de lo que imaginamos_ comentaba la vidente entre sorbo y sorbo de te caliente. La amistad que mantenía con esa madre angustiada, ahora aliviada, con su hijo a salvo, le hacía dar gracias a su don, porque a pesar de tener que mediar con las voces de tormento de algunas almas; de muertos y de gente desesperada, le reportaba algunas bondades, como la sensación de estar salvando vidas y eso la reconfortaba.

4 comentarios:

  1. ¡Sorprendente! Un buen giro y sobre todo un gran final.

    ResponderEliminar
  2. ¡¡¡Genial!!! Luisa y tú sois dos brujas con mucho talento.

    Un beso.
    Yolanda

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias! Este me ha costado.no me gusta salirme demasiado de la fantasía jaja

      Eliminar