Historias del otro lado de la conciencia.

Historias del otro lado del pensamiento; Relatos de un mundo insólito para el cuál, se debe poseer el don de la segunda visión. Una visión más allá de la realidad. Sígueme y recorre conmigo ese "otro lado" misterioso que nos aterra y atenaza hasta los límites de lo imposible.


lunes, 20 de febrero de 2017

Lucille



                                                    1

                                    Una para la tumba

Golpes insistentes...repetidos; uñas hechas añicos contra madera. No hay luz, solo tinieblas. Hace tiempo que el oxigeno se agotó pero Lucy descubre que ya no necesita respirar. Una extraña calma invade el entorno, como si estuviese aislada del mundo. Siente angustia, miedo, sed...
Lucy ha notado molestias en la boca. La dentadura parece haber cambiado; sus molares le provocan dolor en la mandíbula y los colmillos son más largos y afilados. La boca seca y pastosa es claro síntoma de una deshidratación profunda. Tiene sed....y no es agua lo que necesita. Pero lo peor es que está inmovilizada en un espacio a la medida de su cuerpo, sin  posibilidad de mover las piernas ni de estirar los brazos. La ansiedad comienza a llenarla de angustia.¿Cómo salir de ese encierro?
La mente está vacía. No hay recuerdos. Su cabeza es un coco hueco, cubierto de cabello enmarañado que se enreda por entre los hombros como un estropajo picajoso.
─A ver...piensa un poco.¿Qué es lo último que recuerdas?─Se repite una y otra vez, entre toses y estornudos─¿por qué estás en un ataúd?
De repente entra en shock. Una lucecita en su mente ha clareado algunas áreas de la memoria reciente. Ve el rostro de un chico; tiene el pelo moreno y los ojos claros. La coge de la mano. Ella siente el cálido tacto y el erizamiento del vello en sus brazos cuando él la besa. Es su primera cita. No hay duda. Está feliz y excitada. Pero la imagen se difumina, dejando paso a muchos rostros que la atosigan.Son hombres jóvenes; excitados, ebrios y obscenos. Uno la empuja y ella cae al suelo mojado por la lluvia. Lucy puede notar el barro en su trasero...como si estuviera pasando ahora mismo. Siente miedo y rabia. Los chicos la miran, se ríen. Su novio también la mira, pero sus labios, sus ojos...su actitud no muestran emoción alguna.
De nuevo la neblina. Está tumbada entre piedras y tierra mojada. La rodean los árboles tenebrosos que parecen moverse a su alrededor mientras ella está inerte, como muerta en vida. Algo ha pasado entre ambas imágenes...que se ha borrado. Minutos o incluso, horas. Está sola y muerta de frio. Herida y con un hilo de vida que se le escapa a cada segundo y aparece un nuevo rostro. El más hermoso rostro que ha visto nunca y unos labios que le dicen:
─”Voy a hacerte un regalo”
Ya no puede resistirlo más. Aporrea la madera. Ésta cruje, se rompe, y finalmente salta la tapa hacia arriba con una fuerza sobrenatural. La tierra penetra como un torrente. No importa...pues no necesita respirar. Lo importante es sentirse libre. Lo ha conseguido. Al fin...ha salido de la tumba. Está magullada y ha tragado tierra pero está afuera.
El estado de Lucy es lamentable. Está llena de tierra; siente picor en el cuero cabelludo.Las uñas  en carne viva, se han astillado; Sus pies se apoyan sobre unos zapatos negros de colegiala, en charol y hebilla fina y tacón cuadrado. Los calcetines blancos hasta el tobillo, son de algodón, acabado en una puntilla de ganchillo y lleva puesto un vestido negro, a la altura de la rodilla. Eso es lo que puede ver de sí misma.
Vuelve otra vez el martilleo en su cerebro.La realidad se confunde con los sueños.
“Voy a hacerte un regalo”
“Eres preciosa”
El chico de la mirada penetrante se inclina sobre ella.Su mirada es fría como el témpano. No hay emociones. No existe corazón en su pecho. A pesar de ello, demuestra estar más vivo que ella. La agilidad que ha demostrado antes, al saltar por la ventana del edificio que está donde alcanza su mirada, es algo...imposible. Pero lo ha visto bien y ha caído de pie como los gatos, desde un quinto piso. Luego se ha acercado a ella,como un fantasma que se difumina a ratos; la ha tomado por la nuca, levantado su cuerpo un poco y le ha acariciado la mejilla con suavidad.
¿Quién es ese chico?
¿Qué me está pasando?
Una lápida grande y rota, tirada a sus pies, marca un nombre y una fecha que no quiere reconocer. Se acerca y toca el frío granito gris. La tabla recién levantada tiene unas letras profundamente talladas:

                         En memoria de
                     Lucy Russell Collins
                          2000-2017

Lucy no lo comprendía, pues todo estaba borroso en su cabeza. Pasados unos minutos, trató de entenderlo cuando descubrió que había muerto. Sus sueños de futuro se desvanecieron en ese instante, pues su futuro se había evaporado. Estaba muerta, enterrada...y de nuevo viva.¿ Pero qué clase de vida era esa?

Su abuela siempre le habló de que existía un cielo y un infierno..al que iban todas las almas, al dejar el cuerpo mortal, sin embargo no veía nada de eso. Era todo mentira. No había alma. Su cuerpo estaba vivo y era su mente la que había dejado de existir.

3 comentarios:

  1. Con ritmo vertiginoso y sin dejar respirar al lector... un excelente comienzo.
    Ya tengo ganas de leer más.
    Gracias por este regalo.

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  2. Brutal,Carmen, lo leí sin respirar. El comienzo es fabuloso, la descripcion de los sentimientos de Lucy excelente. Enhorabuena y más��

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  3. Muchas gracias por vuestros comentarios.Me animan a seguir con esta historia y daros lo mejor posible.En breves días tendréis el capítulo 2

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