Historias del otro lado de la conciencia.

Historias del otro lado del pensamiento; Relatos de un mundo insólito para el cuál, se debe poseer el don de la segunda visión. Una visión más allá de la realidad. Sígueme y recorre conmigo ese "otro lado" misterioso que nos aterra y atenaza hasta los límites de lo imposible.


domingo, 2 de abril de 2017

Lucille

              Capitulo 4


Dulce y sediento pájaro de juventud

La noche ha vuelto más densa que nunca. Incluso para la nueva Lucy resulta impenetrable. Ver en la oscuridad es una de sus nuevas capacidades.
Ha permanecido aturdida durante todo el dia y ha olvidado quién es. No puede dejar de pensar en ese chico misterioso que la miraba sin parpadear y que no recordaba más que su rostro.
“Eres preciosa”
“ Ahora has de beber de mi...”
Los labios de Lucy son fríos. Su contacto delicado y su lengua tiene la aspereza semejante a la de un gato. Absorber la sangre...lenta y delicadamente es algo exquisito que ansía repetir. Tiene una sed insaciable y él le consiente cuanto quiere. Casi puede sentir el sabor metálico del elixir en su garganta...ahora, sentada en el suelo frío y gris del sótano de casa. Pero sabe que no es real.
Vuelve a verle como si se transportara hacia un pasado tan oscuro como su propia mente. Las calles son cloacas abiertas al vicio; sucias y llenas de jóvenes que beben y ríen sin sentido. El vampiro se mezcla entre ellos y desaparece entre la muchedumbre, mientras que Lucy se rinde a la muerte.
Las imágenes y los sentimientos viene y van. Únicos recuerdos de una noche que sigue confusa.
Se desmorona...
Necesita escapar de esa oscuridad. Pero ella es...la oscuridad.
Lucy siente la tentación de subir los escalones hacia la casa. Esa gran casa que sus padres heredaron de la abuela.¿Cómo iba a poder vivir allí ahora?
Ese ya no era su hogar. Quizá podría esconderse de nuevo en el sótano durante el dia. Nadie bajaba allí nunca. Se acordó de cuando tenía diez años. A mamá le daban pánico los sitios oscuros y cerrados. Una fobia alimentada por las películas de terror que, sin embargo, se resistía a dejar de visionar. Así que empezó a meter muebles viejos, bolsas de ropa usada y de otras temporadas, junto a montones de objetos inútiles que prefería esconder ahí abajo, antes que tirarlos o regalarlos. No se daba cuenta que era la excusa perfecta para no tener que bajar allí nunca. Ni siquiera para limpiar.
El sótano reconvertido en trastero al uso, es ahora el cuarto ideal para Lucy. Al menos se siente segura durante las horas de sol. Esa luz infernal que la quema sin compasión.
La sed vuelve a desesperarla y es insoportable.Tiene que salir a buscar alimento.
El anochecer en la ciudad, momento mágico para descubrir el mundo desde otro prisma.
Sus sentidos se agudizan: Su oído es tan fino como el de un lobo; incluso entre ruidos extremos, es capaz de aislar sonidos y quedarse solo con aquellos que más le interesan.
Su excelente olfato le permite localizar a sus posibles presas, aunque algunos olores la repelen y le parece como si pudiera ver a la gente caminar más despacio. Y de nuevo esa sed que le estruja las entrañas y le provoca dolores extenuantes.
En su lento caminar, las personas son como la carne, en un mercado salvaje y natural. Un coto de caza mayor.
 Nota el fluir de la sangre por sus venas, los latidos del corazón y puede ver sus pieles transparentes y su olor excitante.
Entonces sabe cuál es su sed...
Un impulso irrefrenable la está obligando a saltar sobre ese chico que no aparta la vísta de su smartphom. El muy tonto vive ajeno a la realidad que lo rodea. Es presa fácil. Pero Lucy se ha fijado en el hombre regordete, que viste traje hecho a medida y lleva cartera de ejecutivo. Y nota que su ansia aumenta.
Ni siquiera la ha visto venir. Se desplaza demasiado rápido para que el ojo humano pueda captarla y de la impresión, el hombre sufre un ataque cardíaco.
Rápida como un rayo, Lucy arrastra a su presa hasta un callejón solitario. Le quedan pocos minutos de vida, que ella debe aprovechar. El animal que lleva dentro la obliga a desgarrarle la garganta y a beber el líquido carmesí que brota sin cesar de la yugular seccionada.
Qué brutal se ha vuelto la dulce Lucy...quien siempre quiso ser libre como los pájaros y que soportaba estar bajo el yugo de su opresiva madre. Pero ¿ quién podía detenerla ahora?
La sed se ha apagado y una especie de super fuerza la invade.Descubre que va en aumento. Sobre todo, después del suculento manjar. Ya está lista para emprender su nuevo camino y la noche aún es joven.







3 comentarios:

  1. Ohhh!!!
    Me ha gustado mucho... Estoy deseosa de saber más sobre Lucy.
    Besos, quiero más.... Tengo sed de Lucy.

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  2. Jajaja.Parece que Lucy apasiona.Habrá mas.Mucho mas...

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  3. Pues yo tb quiero más!Es fascinante esta Lucy😋

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